Anoche fui al bar El Obispo, en el Cuzco internacional, el Cuzco donde vivimos los turistas, el Cuzco de los inkas, el Cuzco
eye-candy, fácil, con esa calma que dificilmente se encuentra en las calles de latinoamerica. No sólo paz estética.. se está tranquilo, a pesar de tener que sortear los vendedores de telas, ropas y joyas varias, eludir una y mil veces esos jovenes limpiabotas que si por ellos fuera, le darían betún a mis sandalias de velcro ¡¿?!, o hacer un esfuerzo por mantener la camara enfundada para que no te pidan un Sol las indigenas ataviadas con sus trajes típicos y sus llamas y/o alpacas tuneadas por dejarse
capturar un trozo de espiritu..

Ibamos a celebrar la despedida de Silvia. Una chica estupenda. Fuimos juntos al Vipassana, pero realmente la conocí (o me reconoció) unos días después en el EcoTruly, bueno, el santuario Hare Krishna.
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Oye, tu no estabas en el Vipassana?-Uhmm..Si.. pero estuve los 10 dias sin las gafas, así que me tendras que perdonar, pero solo veía manchas.. Quizás si me las quito reconozca tu mancha..
En la cena estaba Daniel, otro polaco, que me contó como le robaron e hicieron unos cortes superficiales a punta de navaja a 100 metros de la entrada del EcoTruly..
El EcoTruly es un.. un.. Un
lugar Hare Krishna, a unos 100Km al norte de Lima. Lo conocí de rebote mientras buscaba casa en Lima en el couchSurf.
Está situado entre la duna de arena más grande que hayas visto (si es que no has ido al Sahara) y el mar, a un par de kilometros de la cueva de AliBaba y los 40 cabrones
El problema es que nadie te avisa del peligro que corres fuera del recinto del
lugar hasta que, conversando tranquilamente por la playa, tu compa te grita
¡Corre, corre! y sale zumbando
y descubres tu faceta de corredor de maratones en Pulp Fiction, dejando un rastro de higados y pulmón por la (ahora) infernal, eterna y vacia playa, corriendo delante de 4 hijosdeputa con pistolas, que no sabes ni que te gritan, a pesar de hacerte la estela a menos 15 metros, por que tu propio grito de
auxilio lo llena todo en tu cabeza..
Veía como Agustín iba metiendo metros de por medio a su persecutor, el cual, como en los documentales del Serengueti, decide que la presa fácil soy yo, y, cual manada de hienas, empiezan a hacerme el abanico..
En esos momentos pensé de todo.. Desde tirar la cámara para que se contentaran con ese mordisco y poder escapar, hasta calcular que, por la física del rabillo del ojo y el ojo del buen cubero, con lo bajitos que eran mis persecutores, solo tenía que mantener mis zancadas y hechar todo el carbón a la caldera y seguir corriendo por la playa infinita.. Pero TODO el carbón del mundo sería inútil si se decidian a usar las pistolas.. Y entre esas divagaciones que se iban apagando por la falta de oxigeno, miraba de reojo la situación: Lo de Sarah Connor en Terminator era poca cosa. Tenían hambre estas hienas.
Vi que Agustín ya estaba fuera de peligro.. Se había metido por un camino entre dos parcelas y había conseguido salir de la playa. Supe que mi unica posibilidad era dejar la playa y meterme por las parcelas y cruzar los dedos de que estuvieran algo pobladas, pero apenas se trataban de campos de cultivo abandonados.. Ademas, tendría que rozar uno de los vértices del abanico y pasar muy cerca del cabrón a mi derecha (tenía el mar a la izquierda). Un, dos, tres! Heché lo que nunca he hechado ni el examén de MTP (el que me convertía en ingeniero y que tantas veces suspendí), apreté hasta el fallo muscular y derivé hacia la derecha, tenía a un tipo super cerca, y los otros tres a la zaga..
De la nada apareció una de esas rias superficiales que desembocan en las playas.. Me metí y detrás me seguian.. Joder.. ya iba dando pasos, no podía correr más.. Miré para atrás, el tipo estaba tan reventado que ya no podia ni apuntarme.. A lo lejos vi a Agustín y más a lo lejos vi a 3 personas.. Me sentí a salvo.. Iba caminando, ya no podia correr, pero gritaba auxilio y socorro una y otra vez, mientras andaba.. Los cabrones se dieron por vencidos, estaban parados a unos 20 o 30 metros de mi.. Con la cabeza volteada los miraba mientras andaba alejandome y gritaba
socorro, sin energias, sin odio ni rencor.. El juego había acabado..
Hoy os quedais sin comer.
Agustín en las dunas, un rato antes de la amarga experiencia..Le conté la historia al vigilante de EcoTruly, sentado en la puerta principal (no todo el recinto esta vallado), ataviado con camiseta y bermudas:
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Carlos, mira, nos ha pasado esto y lo otro.. Y además hemos visto que unos incautos han acampado en la playa.. Hay que ir a avisarles!-
Ya yo fuí compadre.. Les dije que esta playa no es tranquila, y me sacaron dos pistolas.. Saben cuidarse, jajjajaja!Esa noche, hubo tiroteo en la playa. Cuatro desaprensivos armados recibieron una bienvenida de plomo al intentar atracar a los
domingueros que acampaban en la playa.
Conclusión: No vayas al Eco Truly.. Ah! bueno, que no he comentado nada acerca del Eco Truly! jejejeje..
Bueno.. no vayas :)
Hay que decir que esteticamente es bastante singular, aqui van unas cuantas fotos..
La duna, el lugar, y el mar. En la linea del horizonte, sobre la duna, un Truly.Los Trulys son unas construcciones en forma de
medio huevo, hechas de adobe, que originalmente provienen de la india (creo).
Todo el santuario está hecho de adobe, hay Trulys por doquier..
El templo, laberinto de Trulys, visto desde la duna.
(Si lloviera durante unos días, toda la finca desaparecería) + (Lleva 20 y pico años en pie) = Aqui no llueve.. Nunca.
Hay Trulys esparcidos por aqui y por allá, encima de las dunas, en la playa..Los devotos Hare krishna mantienen el lugar, hacen sus oficios y reciben a voluntarios (yo fuí como voluntario, pagando 12 dolares por día, desayuno, comida, cena y cama incluidas). También reciben a huéspedes ( + caro, + lujos).
En realidad uno ni trabaja ni hace nada.. Vida contemplativa. Eso no pasa en las granjas/woofings.. Está claro que el dinero lo distorsiona todo.
Por las tardes, a eso de las 6, en el templo alguien da una charla o lee unos parrafos del
Bhagavad Gita, algunos más cualificados, otros menos.. Es la coña, pero buena intención no les falta.

La comida de los Hare Krishna, y un anhelo de recuperar la paz y espiritualidad perdida en el cemento de Lima tras la finalización del Vipassana , vehículos de mi motivación, acabaron estrellandose contra un muro de arena en Eco truly. ¿Donde quedaron esos pastelillos que le regalan a uno en la plaza de las grandes ciudades europeas? ¿Tengo derecho a algo más que un menú básico cuando de por medio me piden 12 dólares por día (mucho dinero para los que no hayais visitado El Perú)?
Lo mejor, esta joya que se le cayó a un devoto mientras compartiamos la tarde:
Vida sencilla, pensamiento elevado.Paz para todos. Auténtica felicidad. Liberación total.